Antecedentes Internacionales Tomás Meabe Los Congresos Implantacion

 

El desarrollo de la organización: los Congresos

 

En Abril de 1906 se celebró en el Centro Obrero de Bilbao el I Congreso (sería mejor hablar de Congreso Constituyente) de las Juventudes Socialistas de España, que culminó con la aprobación del reglamento, los estatutos y la constitución de la Federación Nacional (La Lucha de Clases, 21-IV-1906).

A finales de 1906, la organización contaba con 20 agrupaciones o secciones y unos 1.116 afiliados (M. Tuñón de Lara, El movimiento obrero en la Historia de España, Madrid, ed. Taurus, 1972, página 399). Las más importantes eran las de Bilbao, Eibar, San Sebastián, y La Arboleda.

En este inicio de la organización destaca la ausencia de un programa de reivindicación juvenil, que será un mal endémico de la organización hasta los años de la II República.

La verdadera característica en estos primeros años será la lucha contra el militarismo, que dejaría fuera de la organización a Tomás Meabe (En 1904 ya fue condenado y encarcelado a un año de prisión), al tener que emigrar al extranjero por tener multitud de procesos incoados a causa de su beligerancia literaria antimilitarista y anticlerical. Apenas se plantaban cuestiones tan fundamentales como la situación laboral de los jóvenes obreros, sus derechos políticos, la formación profesional, la discriminación por edad, los jóvenes campesinos,... Faltaba un programa y probablemente también capacidad teórica para desarrollarlo; en este sentido, la ausencia de Meabe puede considerarse fundamental (A. González Quintana y A. Martín Nájera, opus cit., páginas 9-10).

En Octubre de 1908 las J.S.E. celebraron su II Congreso Nacional. En su seno se aprobaron varias resoluciones (Ibídem, páginas 16-17):

-Se acordó realizar propaganda entre estudiantes y aprendices.

-Se aprobó la creación de escuelas laicas y cooperativas obreras.

-Se aprobó la admisión de grupos femeninos, dándoles libertad para integrarse en las J.S.E. o en el P.S.O.E.

-Se acordó no participar en actos públicos con individuos burgueses, siguiendo la consigna de la independencia de clases.

-Se acordó iniciar una campaña por el servicio militar obligatorio.

Teniendo en cuenta su postura antimilitarista, la Guerra de Marruecos fue criticada por las J.S.E. En 1909 tuvo lugar la Semana Trágica en Barcelona, donde se manifestó la oposición de la clase obrera al envío de tropas a Marruecos.

En 1910 tuvo lugar un hecho importante para la organización juvenil. Fue el traslado de la residencia de su Comité Nacional desde Bilbao a Madrid. Es decir, supuso el cambio de la periferia al centro. Esto facilitaría los contactos, al ser, geográficamente más operativo y agilizaría los intercambios entre las agrupaciones y el Comité Nacional. Para reafirmar este cambio geográfico, asumiría la Presidencia de las J.S.E. Mariano García Cortés, uno de los fundadores de la Juventud Socialista Madrileña.

Además, en este año se continuó la actividad contra la Guerra de Marruecos, siendo detenidos y encarcelados muchos militantes de la organización. Hay que destacar una serie de mítines celebrados en el Teatro Barbieri de Madrid (Ibídem, página 21).

Las J.S.E. celebraron su III Congreso Nacional en Octubre de 1912 en Madrid. El número de militantes se había duplicado: 2.433; al igual que las agrupaciones o secciones: 51(Renovación, nº extraordinario, X-1915). Mediante este Congreso, la organización estabilizaba su aparato político y orgánico. Hubo una renovación de los líderes juveniles, al pasar muchos a tareas relacionadas con el P.S.O.E. y la U.G.T. por haber cumplido la edad límite para pertenecer a las J.S.E., que eran los 35 años. El nuevo Comité Nacional quedaría compuesto por (A. González Quintana y A. Martín Nájera, opus cit., página 21):

 

Andrés Saborit

-Presidente: Andrés Saborit

-Vicepresidente: Luis Torrent

-Secretarios: José Luis Martínez

Vicente Arroyo

José López Darriba

-Tesorero: Segundo del Tronco

Andrés Saborit
-Vocales: Manuel Llaneza; Rito Esteban;H. Arias.

Entre 1912 y 1914, las J.S.E. continuaron su actividad contra la Guerra de Marruecos y la Ley de Jurisdicciones; crearon grupos de salud y cultura; programaron excursiones; participaron en la campaña de recogida de firmas contra la Guerra, iniciada por el P.S.O.E.; y triplicaron su militancia, extendiéndose a casi todo el país.

Entre 1914 y 1918 tuvo lugar la I Guerra Mundial o Gran Guerra, y aunque España fue neutral, los españoles se dividieron entre aliadófilos y germanófilos.

El P.S.O.E. trató de mantener su neutralidad, pero en la práctica apoyó a los aliados a través de sus principales líderes (Ibídem, página 25):

Pablo Iglesias , Julián Besteiro, Anguiano, Fabra Rivas,...

Sin embargo, hubo una oposición a las tesis oficialistas del P.S.O.E. que estaba representada en su mayoría por las J.S.E. Al menos existían tres grupos de oposición (G. Meaker, La izquierda revolucionaria en España 1914-1923, Barcelona, ed. Ariel, 1978):

-El grupo Acción Socialista, en torno a la revista de tal título dirigida por Andrés Saborit.

-Los restos de la oposición revisionista anterior a la Guerra de la “Escuela Nueva”: Núñez de Arenas, Mariano García Cortés.

-La Juventud Socialista Madrileña: Ramón Lamoneda, J. López y López, R. Merino Gracia.

En Noviembre de 1915 tuvo lugar el IV Congreso Nacional de las J.S.E. El día de la apertura, El Socialista recogía la muerte de Tomás Meabe; el fundador de la Juventudes Socialistas de España murió de tuberculosis. En el cónclave, los delegados madrileños Lamoneda y Núñez de Arenas presentaron una proposición en la que se pedía la adhesión de la organización juvenil a la Conferencia de Zimmerwald (tuvo lugar en Septiembre de 1915. Fue organizada por Kart Liebcknecht y sus seguidores, que eran contrarios a la Gran Guerra. Defendían una línea rigurosamente clasista y pacifista, contraria a la socialdemocracia alemana que había votado a favor del conflicto. Esta corriente decía que era un conflicto entre burguesías nacionales, y que los trabajadores debían mantenerse al margen), y la discusión de la postura de las J.S.E. ante la Gran Guerra. Pero se rechazó su inclusión en el orden del día, triunfando las tesis de Saborit y los afínes al P.S.O.E. Estos defendían que las J.S.E. debían seguir la táctica y los acuerdos del P.S.O.E. de su último Congreso (el P.S.O.E. en su Congreso de 1915 reprochó el afán expansionista de la burguesía alemana, y el papel probélico de las organizaciones socialistas alemanas. Por estas dos razones, el P.S.O.E. se puso del lado de los aliados), celebrado en Octubre de 1915. Esta polémica sobre la Gran Guerra sería el primer problema importante en la siempre difícil relación Partido-Juventudes.

La crisis económica que afectó a España durante la I Guerra Mundial desembocaría en los sucesos de 1917: las Juntas de Defensa, la Asamblea de Parlamentarios y la Huelga General Revolucionaria.

 

El movimiento obrero fracasó en sus objetivos, muriendo muchos trabajadores y el Comité de Huelga (estaba formado por Andrés Saborit, Julián Besteiro, Daniel Anguiano y Francisco Largo Caballero) detenido en Cartagena y condenado a cadena perpetua. Pero quedó claro la potencia movilizadora del proletariado español. Unos meses después, en las elecciones generales de Febrero de 1918, saldría elegido diputado (Saborit fue elegido diputado junto
COMITÉ DE HUELGA: De izquierda a derecha: de pie, Indalecio Prieto, Daniel Anguiano, Andrés Saborit, sentados, Julián Besteiro, Pablo Iglesias , Francisco Largo Caballero
a sus compañeros en el Comité de Huelga, siendo liberados gracias al voto popular) Andrés Saborit, Presidente de las J.S.E. se

convertía en el primer afiliado de la organización que llegaba a ser diputado (A. González Quintana y A. Martín Nájera, opus cit., página 30).

 

La Revolución Rusa de 1917 fue acogida con satisfacción por la mayoría de los jóvenes socialistas. Este acontecimiento, unido a la constitución de la III Internacional, provocó una decisiva ruptura en el socialismo europeo y español.

En 1919, el P.S.O.E. convocó un Congreso Extraordinario para tratar sobre la organización internacional del proletariado. A pesar que en 1918 había apoyado moralmente la Revolución Bolchevique, en este cónclave se aprobó su continuación en la II Internacional y se rechazó su ingreso en la III Internacional o Internacional Comunista.

En Diciembre de 1919 tuvo lugar el V Congreso Nacional de las J.S.E. En este órgano se aprobó la incorporación de la organización a la III Internacional. Aunque sólo votó en contra de esta proposición la Juventud Socialista de Málaga, el Congreso reflejó una distinta concepción de las formas entre dos grupos diferenciados (Ibídem, página 34):

-Andrés Saborit, y López y López, que eran Presidente y Secretario de las J.S.E. respectivamente. Contaban con el apoyo de la mayoría de agrupaciones.

-La Juventud Socialista Madrileña Era la más ferviente defensora de la Revolución Rusa y de la incorporación a la III Internacional. Se podría decir que era el ala izquierda de las J.S.E. Eran los mejor preparados en el orden teórico. Lucharon en el Congreso por el control del Comité Nacional frente a los que consideraban más moderados en su apoyo a la III Internacional. El Comité Nacional resultante tuvo mayoría de los jóvenes socialistas madrileños, aunque existía presencia de miembros de la línea moderada que no quería la ruptura con el P.S.O.E. El Comité Nacional elegido fue el siguiente (A. González Quintana y A. Martín Nájera, opus cit., página 34):

-Presidente: José López y López

-Secretario General: Ramón Merino Gracia

-Vocales: Eduardo Ugarte, Emeterio Chicharro, Tiburcio Pico, José Illescas, Rito Esteban, Luis Portela, y Regino González

A principios de 1920, la III Internacional envió a Madrid dos delegados (los dos delegados de la III Internacional eran Borodin y Ramírez) para atraerse a las organizaciones socialistas españolas. Tuvieron una preferente dedicación por la organización juvenil, y sobre todo por los jóvenes socialistas madrileños que controlaban el Comité Nacional (los delegados exceptuaron de sus contactos a los moderados José López y López, y Regino González). De esta manera, en Abril de 1920 se produjo la primera fractura en la organización juvenil socialista. A iniciativa de Ramón Merino Gracia y de la agrupación madrileña, se convocó una reunión de toda la militancia juvenil para cambiar la denominación de la organización por la de Partido Comunista Español (también es denominado como Partido Comunista de la Juventud; o de los 100 niños). Pero el intento de atraer a toda la organización juvenil hacia el nuevo partido fracasó. Implicaría la pérdida para las J.S.E. de un 31,5 % de la militancia, atendiendo a las cifras de afiliados representados en el V Congreso de 1919 (la cifra es de 7.306 afiliados) y en el Congreso Extraordinario de 1920 (la cifra es de 4.921 afiliados) en Valladolid. Las razones de este fracaso hay que buscarlas en el carácter bastante sectario del primer núcleo comunista y en su metodología para plantear las alternativas (A. González Quintana, “La primera organización de jóvenes proletarios españoles: las Juventudes Socialistas de España o el fracaso de una alternativa juvenil de clase (1903-1921)”, en Studia Historica, vol. V, nº 4, 1987, página 45). Esta actitud de los jóvenes socialistas madrileños fue criticada por la mayoría de las agrupaciones provinciales de las J.S.E.

Se convocó en Madrid una asamblea por los restos de la Juventud Socialista Madrileña, donde fue elegido un Comité Provisional que quedó constituído de la siguiente manera (A. González Quintana y A. Martín Nájera, opus cit., página 36):

-Presidente: Evaristo Gil

-Vicepresidente: José López y López

-Secretario: César R. González

-Vicesecretario: Vicente Caleza

-Tesorero: Ángel Galarza y Gago

-Contador: Rafael Guerra

-Vocales: Regino González, Julián Torre Fraguas, Manuel Jiménez Morenas de Tejada, Carlos Peña.

En Julio de 1920 se celebró el esperado Congreso Extraordinario de las J.S.E. en Valladolid. Se desaprobó la conducta del Comité Nacional, con la excepción de José López y López. Pero se aprobó el apoyo de la organización a la III Internacional.

Los jóvenes socialistas esperaban a que el P.S.O.E. se decidiera a ingresar en la Internacional Comunista, puesto que lo había aprobado en su Congreso Extraordinario de Junio de 1920. Pero las resoluciones congresuales recogían una serie de condiciones para negociar su incorporación, tales como la autonomía para llevar a cabo la política socialista en España o la capacidad de no asumir las directrices del Comintern.

Esto se contradecía con las 21 condiciones que Moscú estableció para el ingreso en la III Internacional pocos meses después (Ibídem, página 37).

Esta disparidad de criterios llevó a la ruptura de las negociaciones. En el Congreso Extraordinario del P.S.O.E. de 1921, se aprobó definitivamente la no incorporación a la III Internacional, teniendo lugar a su vez la escisión de los terceristas.

En Abril de 1921 tuvo lugar el Congreso Extraordinario de las J.S.E. Se aprobó la integración de la organización juvenil en el recién creado Partido Comunista Obrero Español, fundado por los terceristas escindidos del P.S.O.E. De esta manera, constituirían las Juventudes Comunistas de ese partido.

De esta forma, en dos fases (Abril de 1920, y Congreso Extraordinario de 1921), las Juventudes Socialistas de España pasaban al bolchevismo. La estructura de la organización se hundió casi definitivamente.

Hasta diez años después no se volvería a encontrar en una situación similar a nivel orgánico (A. González Quintana y A. Martín Nájera, opus cit., página 37).

A pesar del duro golpe que supuso la escisión en el socialismo español, el P.S.O.E. se encargó de dirigir la reorganización de la organización juvenil socialista a partir de las cenizas de la anterior. Esta nueva organización tendría un carácter más formativo y recreativo, y menos político para evitar así problemas al Partido. Esta característica duraría hasta la II República.

 

El P.S.O.E. designó un Comité Provisional, que convocaría en Noviembre de 1925 una Conferencia Nacional de Delegados de las J.S.E. con el fin de aprobar los nombramientos realizados por el Partido. Esta conferencia sería el I Congreso Nacional de las J.S.E. de la nueva etapa, o mejor dicho habría que hablar de Congreso de refundación de la organización. En el cónclave estuvieron representados 918 afiliados, siendo las agrupaciones más numerosas: Asturias (200), Vizcaya (175), Llano del Beal (Murcia) (130), y Madrid (80) (Ibídem, página 40).
Pegatina JSE  

Los acuerdos del Congreso se referían a aspectos formativos: organizar cursos de educación societaria, editar folletos de propaganda,... En cuanto a los aspectos políticos prácticamente nada, ni siquiera se definieron en cuanto al nuevo régimen dictatorial implantado por Primo de Rivera en Septiembre de 1923, debido a que el P.S.O.E. y la U.G.T. ya habían adoptado una actitud no beligerante.

El nuevo Comité Nacional elegido por la organización tuvo como Presidente a Cayetano Redondo; destacando la presencia de Mariano Rojo como Secretario-Tesorero y José Casto como Vicesecretario-Tesorero. Estos dos hombres jugarían un papel importante en el desarrollo de la organización hasta 1932, cuando fueron desbancados de la dirección (Ibídem, página 40).

El 9 de Diciembre de 1925 fallecía Pablo Iglesias en Madrid, incorporándose los jóvenes socialistas a su último homenaje.

El II Congreso Nacional de las J.S.E. se celebró en Mayo de 1927, estando representados 1.155 afiliados. Este cónclave también tuvo un bajo perfil político, aunque con alguna excepción. Se manifestaba de nuevo la adhesión al P.S.O.E. y a la U.G.T.; siendo la novedad la petición del restablecimiento de la vida constitucional.

En el nuevo Comité Nacional salió elegido Ricardo Alba como Presidente, sustituyendo a Cayetano Redondo (Ibídem, página 40).